La joya de la corona
La comisión de exteriores no juega un papel legislativo particularmente potente en el entramado institucional de la Eurocámara pero lo suple con un prestigio político que la han convertido en un referente en la defensa de la democracia
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El Ministro de Asuntos Exteriores español, Alfonso María Dastis, conversa con la alta representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Federica Mogherini,

El Ministro de Asuntos Exteriores español, Alfonso María Dastis, conversa con la alta representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Federica Mogherini, el pasado 22 de marzo. (EFE/LENIN NOLLY)

No hay prácticamente comisión de asuntos exteriores del Parlamento Europeo a la que no acuda un alto cargo o un mandatario internacional. Por la joya de la corona de la Eurocámara, como califican algunos a esta comisión, pasan cada año decenas de expertos, funcionarios del servicio de acción exterior de la UE, representantes de organismos internacionales, embajadores y hasta cancilleres, primeros ministros y presidentes. Algunos totalmente desconocidos, otros con un peso político enorme en la escena mundial. No hay parlamento nacional que dedique tanto tiempo, energía y recursos a potenciar una diplomacia parlamentaria que se ha convertido en todo un referente mundial.

Aunque su peso legislativo no es particularmente potente –es una de la comisiones que menos legisla - sí es una de las más políticas y de las que más interés atraen como lo demuestra la nutrida presencia de eurodiputados: 73 titulares en total que reflejan el mismo equilibrio de poderes que existe en el pleno. “Es una comisión muy activa, que se reúne muchísimo y con una gran presencia” pero es que “hay muchos apasionados en el Parlamento Europeo de la política exterior. A veces las malas lenguas dicen que hay demasiado (Henry) Kissinger frustrado”, ironiza un alto funcionario que sigue muy de cerca el trabajo que desempeña esta comisión.

Por decirlo con claridad: “boxea en una categoría superior a su peso. Legislativamente no es la que más poder tiene ni mucho menos pero políticamente sí ha adquirido un poder de influencia, orientación y de control muy significativo”, explica la misma fuente. Y es que por sus reuniones no solo pasan invitados extranjeros de primer nivel. Si algo han conseguido en esta última legislatura es que la Comision Europea se tome más en serio que nunca su labor de control. La alta representante para la política exterior de la UE, Federica Mogherini, comparece con regularidad, tanto en los plenos mensuales en Estrasburgo como en las comisiones en Bruselas, lo que ha supuesto un antes y un después respecto a la comisión liderada por José Manuel Durao Barroso.

Examinando a Mogherini

“No puedo comparar porque no estaba antes pero ahora tenemos a una alta representante que tiene el Parlamento Europeo en la agenda. Viene a todos los plenos, pasa por la comisión con el objetivo de ser fiscalizada. Esto parece que no pasaba antes”, asegura el eurodiputado socialista Javi López () . El eurodiputdo de Izquierda Unidas Javier Couso, uno de los cuatro vicepresidentes de exteriores y miembro también de la delegación para las relaciones con Irak, corrobora su impresión. “Aunque no comparta muchas de las políticas de Mogherini ha marcado un antes y un después respecto a Ashton (la anterior jefa de la diplomacia europea). Se somete al control parlamentario, se da unas palizas enormes. Es muy activa y facilita el trabajo”, admite.

Y lo mismo ocurre con el servicio de acción exterior, el cuerpo diplomático europeo que coordina el trabajo en las 140 delegaciones que tiene la UE en todo el mundo y que está bajo el mando de Mogherini. Sus funcionarios acuden regularmente a informar a los eurodiputados sobre decenas de asuntos de actualidad y los candidatos a embajador de la delegaciones europeas tienen que someterse a examen antes de ser nombrados, tal y como ocurre con los comisarios. Juricamente no pueden vetar pero políticamente “si uno sale esquilmado y muy criticado de esa audición”, aseguran fuentes de la casa, es poco probable que su nombramiento llegue a buen puerto.

Aprobación de tratados internacionales

El control político sobrepasa a Mogherini y a su servicio de acción exterior. La comisión de exteriores puede que no legisle demasiado pero tiene un peso particularmente importante en la aprobación de acuerdos internacionales y tratados de asociación. Sin su visto bueno no reciben luz verde. “Es importante para todos los actores e instituciones saber de antemano lo que piensa el Parlamento Europeo para no correr riesgos y evitar que un informe sea rechazado o enmendado”, explica Marco Aguiriano, director general de exteriores en la secretaría general del Parlamento Europeo.

Además de los acuerdos de asociación, esta comisión también evalúa cada año los informes de la Comisión Europea sobre los países candidatos a la adhesión. Un examen clave ya que la Eurocámara tiene también la última palabra en la incorporación de nuevos Estados miembros. “Aunque ahora la ampliación de la Unión no sea una prioridad hay una serie de candidatos con los que se está negociando. Unos esperan entrar a partir de 2020 o 2021 y están haciendo muchos esfuerzos para adaptarse a los valores y principios de la UE. Lo que dice el Parlamento es fundamental para que se vayan adecuando a estos criterios”, opina Aguiriano.

A vueltas con Turquía

Un dosier habitual en la agenda de la Eurocámara es Turquía y el informe de progresos que elabora todos los años el Ejecutivo comunitario. El intento de golpe de estado que vivió el país en verano pasado y la deriva autoritaria con la que respondió su presidente Tayyip Erdogan han supuesto un enorme retroceso en materia de libertades en el país. La Comisión Europea ha alzado la voz con excesiva prudencia, consciente de que un choque frontal puede dar al traste con el acuerdo migratorio pactado el año pasado y que ha permitido reducir drásticamente el número de llegadas de inmigrantes a través de las islas del Egeo.

La Eurocámara ha sido mucho más rotunda y los anuncios de un posible restablecimiento de la pena de muerte en el país, en el marco del referéndum constitucional que celebran en abril y que puede perpetuar los poderes del presidente Tayyip Erdogan, han enfadado a los eurodiputados de todos los colores políticos. A finales del año pasado el pleno aprobó una resolución apostando por la congelacion de las negociaciones de adhesión –que de facto ya lo están- y este año se han vuelto a repetir los llamamiento. “Hay una gran tensión. Cuando vinieron Mogherini y el comisario Avramopoulos (de interior) el 90% de los eurodiputados se posicionaron contra Turquía. Hubo una crítica absoluta. Se pidio la suspensión de las negociaciones pero no han hecho ni caso. Hay veces que vienen con una agenda marcada y hacen oídos sordos”, lamenta Couso sobre el poco éxito de sus demandas en relación a Turquía. “Nos preocupa mucho”, admite Javi López.

Rusia y Siria

La Eurocámara sigue mirando con igual preocupación hacia Rusia, por su papel en la desestabilización del este de Europa, y Siria. Dos países que generan tensión a las puertas del continente europeo. “Siria se ha convertido en una pequeña guerra mundial. Hemos estado hablando mucho de este tema. Sin duda hay que repensar las política de asilo e integración pero hay que pensar también en la política exterior porque es la causa y las razones de los desplazamientos forzosos que estamos viendo”, apunta el eurodiputado socialista catalán que cita como prioridades políticas de este año también encontrar el equilibrio con Rusia, pacificar Oriente Medio y mejorar el entendimiento con China.

Una potencia mundial a la que Europa debe mirar cada vez más. El repliegue proteccionista de Estados Unidos ha alterado el tablero de juego y la UE debe ponerse a buscar nuevos aliados. “Nos movemos en un escenario distinto. 2016 fue probablemente el año de mayor cambio en las relaciones internacionales desde la caída del Muro de Berlín. Lo que queremos ahora es fortalecer las relaciones con actores con los que compartir nuestra visión del mundo”, defiende López.

La importancia de Latinoamérica

Y uno de esos posibles bloques aliados, además de Canadá con quien la UE firmó a finales del año pasado un tratado comercial que ha sido avalado ya por la Eurocámara, es Latinoamérica. En 2017 estará entre las prioridades políticas de la comisión de exteriores que prepara ya un informe que ha sido encargado a Javi López. Un documento que se votará en septiembre y que hará balance de las relaciones, cómo mejorarlas y qué pasos dar. “Tiene sentido sobre todo por el nuevo escenario internacional y la ventana de oportunidad que se abre”, explica sobre sus objetivos.

La comisión de exteriores también se pronunciará en breve sobre el acuerdo de diálogo político entre la UE y Cuba cuya ponente es la socialista Elena Valenciano y que tendrá a Javier Couso, que ocupa una de las cuatro vicepresidencias de la comisión de exteriores, como ponente en la sombra. Un pacto que sigue generando tensiones, afirma, entre algunos eurodiputados conservadores. Aún así ambos esperan que termine saliendo adelante. “Es un tema candente y tiene connotaciones para los países del este pero creo que al final llegaremos a un consenso”, añade López.

No es el único asunto que genera discordia. Otro de los debates que producen habitualmente fricciones entre las familias políticas es Venezuela. “Llevamos siete entre informes, resoluciones… No es comparable a otros países en los que se vulneran más los derechos humanos como México”, se queja Couso advirtiendo de la existencia de “una intencionalidad política” sobre la reiterada actividad en torno a la situación política venezolana. Aún así, y a pesar de que considera que debería haber más control y más tiempo para debatir, está satisfecho con la joya de la corona. “Es una comisión que me gusta mucho porque se habla mucho de política. Contolamos la política exterior pero debería ser más efectiva”, dice.